He leído hace bien poco, por no decir hace menos de un minuto, algo así como "es curiosa la cantidad de personas con las que compartimos nuestra vida sin que dejen nunca de ser extraños".
Y de repente me he parado a pensar en días de ayer, de hoy, y de siempre, como se suele decir. Si tú también lo haces, te darás cuenta de que cuando tenemos la edad suficiente, vamos a la guardería, más tarde al colegio, después al instituto, quien así lo decide, a la Universidad. ¿Y después? Después vamos a la vida.
Si sumáramos todos esos momentos podría resultar increíble la de vidas que se han cruzado en nuestro camino a lo largo de todo ese tiempo, pero, ¿cuántas nos acompañan de forma incondicional? ¿Cuántas de esas personas son para nosotros imprescindibles? Lo diré alto y claro: a veces una, dos, o tres, y a menudo ninguna.
Hace algunos años me dijeron: "cuanto más mayor te hagas, menos amigos serás capaz de hacer". Lo cierto es que no lo entendí, pero pasados los años, ¡cuánta razón llevaba M! Con el tiempo descubres que cuando eres adulto muy poquita gente se alegra, de corazón sincero, de lo bueno que te pase. No me pilla de sorpresa que todos luchamos por sobrevivir en un mundo lleno de adversidades, pero estamos rodeados de gente que dice ser feliz con la vida que tiene, cuando esa felicidad va unida, y en gran medida depende, de las cosas materiales que tiene, que puede conseguir, y que puede hacerles estar por encima de ti. Es tan sencillo como que, si te compras un coche, quien dice ser tu amigo, en vez de disfrutarlo contigo, quiere comprarse uno mejor, si te compras un vestido, quien dice ser tu amiga, en vez de decirte el buen gusto que has tenido y lo guapa que vas a estar, quiere comprarse uno más caro y bonito por el simple hecho de superar el tuyo. Si dices que eres feliz, querrán demostrarte que pueden serlo más que tú. Son muy pocos los que disfrutan de aquello que tienen, sea mucho o poco, porque siempre quieren más. Y por supuesto, si alcanzas alguna meta profesional o personal, se preguntarán únicamente qué has hecho para conseguirlo o a quién habrás recurrido. Por el contrario, si no la alcanzas, pensarán que eres un fracasado. Es raro que en uno u otro caso valoren ni una sola de tus aptitudes, o por el contrario, la falta de oportunidad. Pero ten por seguro que ocuparás tardes y tardes de tertulia vana si no resultas ser lo que otra persona espera que seas ahí y ahora. Nadie entiende a nadie, pero todos quieren ser entendidos. Nadie escucha a nadie, pero todos quieren ser escuchados.
En definitiva, se tiene amigos, o conocidos, a ratos porque a ratos te quieren, a ratos te escuchan, a ratos te necesitan, a ratos saben lo que necesitas, a ratos a alguien le interesa lo que tienes que contar, lo que necesitas contar, lo que te apetece compartir, lo que quieres o te gustaría hacer.
Por eso, cada día que pasa es más evidente que a la sociedad le falta empatía, serenidad, normalidad...y un millón de cosas más que sin duda nos haría a todos un poco más felices, pero claro, no todas íbamos a ser reinas.
En definitiva, se tiene amigos, o conocidos, a ratos porque a ratos te quieren, a ratos te escuchan, a ratos te necesitan, a ratos saben lo que necesitas, a ratos a alguien le interesa lo que tienes que contar, lo que necesitas contar, lo que te apetece compartir, lo que quieres o te gustaría hacer.
Por eso, cada día que pasa es más evidente que a la sociedad le falta empatía, serenidad, normalidad...y un millón de cosas más que sin duda nos haría a todos un poco más felices, pero claro, no todas íbamos a ser reinas.
Cuando alguien es feliz la gente se extraña, murmura y hasta preguntan: "¡¿ Qué te pasa?! ¡¿por qué estás tan feliz?!" Sin embargo, cuando eres desdichado parece que todo va como debe ir. En lugar de alegrarse por la felicidad, los llamados "amigos" se extrañan y te envidian, por contra, cuando estas triste, frustrado, enfadado... Te ven bien, parece que todo está correcto... Debería ser al contrario, queridos amigos, alégrense con nuestra felicidad y preocúpense cuando seamos desdichados, es de sentido común pero como dice el dicho popular: "lo menos común es el sentido común".
ResponderEliminarPor cierto, enhorabuena por abrir este blog y espero que escribas mucho por aquí, o no... Una muy buena crítica, sincera y reflexiva.